• Mauricio Castro Figueroa

Triunfos históricos cuando todo parecía en contra

Estamos en búsqueda de oportunidades o a lo menos de una salida de una situación de crisis. Pero una salida sólo es posible si se sabe claramente hacia dónde ir y cómo hacerlo. Sea que se trate de cuestiones sociales, políticas, económicas o todas ellas juntas, la salida de una crisis exige reflexionar profundamente sobre su origen, la situación actual y sus consecuencias a futuro; como así también visualizar en términos estratégicos un escenario de salida, planificar objetivos, los pasos a seguir, los tiempos de ejecución, los riesgos, efectos, etcétera.

La profundidad de las medidas a adoptar puede ir desde cambios de fondo a simples acciones para ir mitigando la situación. Los resultados están atados a ellas y sin claridad sobre qué hacer se corre el riesgo de profundizar el problema: se pierde tiempo y recursos.


De ahí la importancia de actuar siguiendo una estrategia. Muchos autores aseguran que las crisis pueden ser vistas como oportunidades para la reflexión, para animarse a dar cambios más profundos, para aprender de la experiencia, para ver lo que hasta el momento no se quería ver o se desconocía, para estar más preparados para futuros escenarios complejos.


En esta ocasión quisimos acudir a algo de historia bélica para recoger algunos casos e ilustrar cómo, a partir de una crisis y con la debida planificación, se puede no solo salir adelante sino además lograr la victoria.


Erwin Rommel y Afrika Korps


En la Segunda Guerra Mundial, las estrategias utilizadas por las fuerzas en combate superaron en complejidad a las de la Primera. Tanques y aviones aparecieron en el campo de batalla que no sólo exhibía fortificaciones y trincheras fijas siguiendo una estrategia defensiva.


Generales alemanes como Erwin Rommel apostaron por la movilidad, el factor sorpresa, una combinación de acorazados en tierra con refuerzo por aire y el poder de las armas de fuego que hasta les permitió penetrar en territorio aliado, como fue el caso de Francia.



Acciones coordinadas y cuidadosamente planificadas potenciaron los efectos de una nueva forma de combate en las que distintas divisiones, desplegadas en frentes terrestres y aéreos (la ofensiva desde el mar no era la preferida de Hitler aunque sí fue funcional a los Aliados), junto con una meticulosa logística de abastecimiento, tareas de espionaje y contraespionaje e, incluso, mujeres que se sumaron en tareas de auxiliares y hasta en las líneas de batalla conformaron una fórmula de alto impacto que los llevó a victorias.


Pero esa “fórmula” no fue la que se puso en juego durante la campaña de Rommel en África. Desde desinteligencias en las que Rommel quería ir por un combate más ofensivo a las fallas de comunicación, logísticas, de suministros y el interés de Hitler puesto en la Unión Soviética, como así también el fortalecimiento de los aliados (especialmente británicos y Estados Unidos), entre otros aspectos, llevaron al fracaso.


Una cuestión de oportunidad también fue decisiva: las tropas del Eje “prisioneras” de la fortaleza de Tobruk hasta noviembre de 1941 no pudieron avanzar hacia Egipto. Hasta noviembre de 1941 las tropas del Eje “quedaron prisioneras” de la fortaleza cercada de Tobruk, justo en el momento en que el Reino Unido era más débil y justo cuando deberían haber podido desplegar su ofensiva hacia Egipto. Acorralados, fueron atacados y expulsados hasta la frontera de Tripolitania.


Rommel se fue retirando, desplazando, pero sin que el ejército que lideraba dejara de causar una estela de destrucción. Ya a principios de marzo de 1943 el Afrika Korps se consolidó a la defensiva pero ya en Tunez y rodeado por el Oeste por el ejército americano y por el Este por los británicos. La estrategia era, sin lugar a dudas, defensiva y fue así que Rommel fue sustituido al frente del Afrika Korps por el general Hans-Jürgen Von Arnim.


Genghis Khan: más que emperador, un estratega


Genghis khan (originariamente Temüjin), fundador y primer gran Khan del Imperio Mongol nació en el seno de la aristocracia de una sociedad feudal y pertenecía al poderoso clan Borjigin. Sin embargo, tras ser su padre envenenado por los tártaros y ante la pérdida del apoyo de los clanes aliados a su progenitor, tanto él como su madre y sus seis hermanos tuvieron que vivir en casi en la indigencia y empezar de cero.


Y lo logró. Su imperio abarcó más de 53 millones de km2 y fue el lugar más grande y con más tiempo de conquista en todo el mundo. En 25 años, el ejército mongol conquistó más tierras que el ejército romano en 400. Khan y sus mongoles conquistaron Polonia al Este, Corea del Sur al Oeste, Siberia al Norte y al Sur Vietnam y Laos. Sin dudas, fue una enorme hazaña.


Fue todo un estratega. El imperio era del tamaño de África, desde el Pacífico hasta el Mediterráneo. En la actualidad, más de 30 países con 3.000 millones de habitantes viven en las tierras conquistadas en su tiempo por Genghis Khan.


¿Cómo pudo salir de una situación extremadamente adversa y construir un imperio? Estrategia pura, habilidad para la batalla, supo buscarse aliados, reforzar su poderío y respeto, se animó a dar pasos de avanzada para la época como la libertad de religión. Aplicó tácticas brillantes como investigar los lugares a los que iría a conquistar semanas o meses antes de ello, chequeaba las fuentes de abastecimiento, suministro de agua, evaluaba las rutas de escape, planeaba estrategias de conquista evitando derramamientos de sangre. Incluso, llegó a perdonar la traición de su hermano de sangre Jamukha aunque este último prefirió morir.


Supo cómo asentar su poder antes de lanzarse a la gran expansión e invadir potencias sedentarias limítrofes a Mongolia. Los motivos tenían que ver con la explosión demográfica del siglo XIII con 2 millones de mongoles, la desecación de los pastos y la necesidad de suministros, pero la razón principal era que los mongoles eran guerreros y nómadas y no podían dejar que la coalición de tribus de las estepas se disolviera al no tener un enemigo en común que combatir. Fue así que se lanzaron a conquistar China comenzando por Pekín en 1214 y afianzándose allí al año.


Sin embargo, Genghis Khan sabía hasta dónde llegar. No quería agotar a su ejército y había riesgos de rebeldía contra su imperio de algunos pueblos nómadas localizados en sus flancos. Pero el objetivo ya estaba trazado y, si bien tomó tiempo, fue su nieto Kublai quien cumpliría con esta misión y llegaría a dominar totalmente China y convertirse en uno de sus emperadores más importantes.



San Martín y la hazaña de cruzar Los Andes


La hazaña militar del cruce de Los Andes es un claro ejemplo en el que la estrategia, el valor, la tenacidad y un objetivo sólido como lograr liberar a Chile, Argentina y Perú del dominio español, pudieron contra la adversidad.


Sin un plan de combate, esto no hubiera sido posible y tampoco sin un líder y estratega que lo llevara adelante.


Seis columnas del Ejército de Los Andes junto con tropas chilenas exiliadas en Mendoza al mando del general José de San Martín lograron cruzar la cordillera por su punto más alto localizado entre Mendoza, San Juan y La Rioja. A modo de referencia, vale recordar que el Aconcagua (Mendoza - Argentina) alcanza los 6.962 metros de altura sobre el nivel del mar. El Everest, la montaña más alta del mundo, mide 8.848 metros sobre el nivel del mar.



Y sucedió en el año 1817, en el que sólo era posible cruzar a mula sufriendo las inclemencias climáticas del viento, la nieve y la baja temperatura, luchando contra el mal de altura, atravesando caminos escarpados, desfiladeros y senderos altamente riesgosos.


Esto hubiera sido imposible sin una planificación previa, no sólo en lo que respecta a las duras batallas libradas contra el ejército realista sino también en cuanto a los suministros: desde la artillería pesada y municiones hasta las 600 reses arreadas para ser carneadas durante el camino, los 1.200 caballos que llegaron a la batalla de Chacabuco de las riendas, sin ser montados para no forzarlos en un terreno donde no eran aptos, al forraje para los animales, además del vino y aguardiente, uniformes y abrigos para soportar el frío.


El plan contemplaba que San Martín fuera el último en partir desde El Plumerillo y que estuviera entre los primeros en llegar al punto de reunión de la fuerza principal antes de la batalla que el 12 de febrero en Chacabuco en la que el Ejército de Los Andes derrocó a la resistencia realista. También contemplaba el apoyo del Coronel Manuel Javier Rodríguez y Erdoíza en la guerra de Zapa para desconcertar al enemigo, promover la deserción entre los soldados e infundirles temor.


Todo este “combo” estratégico fue determinante para lograr triunfar aun en escenarios altamente desfavorables.


Las estrategias de Moctezuma II


Moctezuma II heredó un imperio que necesitaba consolidarse y en cuyo reinado hubo sucesivas sequías, hambrunas y terremotos que exigían encontrar la forma de abastecerse de recursos, principalmente de alimentos.


Con criterio estratégico, decidió primero conquistar ciudades-Estado independientes pero localizadas dentro de las fronteras de su imperio y concentró sus fuerzas militares más fuertes en una región muy rica en recursos que se corresponde con el actual estado de Oaxaca. Estos territorios proveían, bajo la forma de tributo, no sólo de alimentos (miel, cacao, chile, etc.) sino también de bienes suntuarios como oro, plumas y piedras preciosas, de telas, algodón, entre otros.



Luego siguió su plan de consolidación mediante la represión de rebeliones en las ciudades-Estado y finalmente fortaleció su estrategia de estrangulamiento sobre ciudades-Estado clave del valle de Puebla que hasta ese momento eran endebles, entre ellas Tlaxcala para dificultarle su salida a la costa.


De esta forma pudo hacer crecer su imperio económica y políticamente como así también su poderío y hacer frente a adversidades como las de origen natural, más allá de los cuestionamientos sobre las batallas que libraba para ello.

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