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¿Falta de un plan estratégico? Identifica las primeras señales

Hemos hablado antes acerca de los problemas que acarrea el no contar con un Plan Estratégico: falta de dirección a largo plazo, menor competitividad, dificultad para adaptarse a cambios en el mercado, pérdida de clientes y talentos, entre otros efectos no deseados.



El problema con esto, es que una vez que la empresa decide cambiar el rumbo, puede ser muy tarde. Los costos que genera la falta de una dirección estratégica son tanto importantes como difíciles de dimensionar, puesto que no siempre los efectos en el negocio de la falta de una estrategia, son atribuidos a la dirección de la empresa... por razones obvias.


Antes que nada ¿por qué pasa esto?


Algunas razones por las que creemos que las empresas podrían no tener o demorarse en contar con un plan estratégico son:

  • Empresas que no tienen tradición de hacer planes y no dan cuenta oportuna que han alcanzado un nivel de complejidad que lo requiere.

  • Empresas en manos de inversionistas que buscan obtener resultados inmediatos y no dan espacio al pensamiento de largo plazo.

  • Llegada de ejecutivos talentosos con carreras sostenidas en fórmulas exitosas, que buscan hacer un "plug-and-play" en sus nuevas posiciones.

  • Líderes que no creen en la planificación estratégica, por prejuicios, historial o bien preferencias o perfil personal de liderazgo.


Señales de falta de un Plan Estratégico

¿Cómo se ve la falta de un Plan Estratégico al principio?


Es importante que la ejecutiva y el ejecutivo perspicaz observe tempranamente las señales de la falta de un plan estratégico en su empresa, puesto que es la antesala a problemas de fondo. En mi experiencia, las señales más importantes son las siguientes:


Cada uno va por su cuenta.

A veces los equipos de trabajo son talentosos, competentes e incluso se llevan bien. ¿Pero les ha pasado que es necesario "arrearlos" cada cierto tiempo para que cada uno no vaya por su propio camino? No digo que la iniciativa no sea buena, pero lo ideal es que todos trabajen por desafíos compartidos. También se le conoce como "trabajo en silos".


La discusión estratégica a destiempo.

¿Han visto que a veces se dan discusiones interesantes y por temas de fondo, pero como que son cosas en las que debiésemos estar de acuerdo hace rato? O sea, no es que los temas estratégicos no deban discutirse, pero si no hay acuerdos comunes en lo de fondo ¿cómo se está decidiendo en lo cotidiano?



Discusiones eternas en torno a nuevas ideas.

También están las nuevas ideas que vienen y van. En muchos casos ofrecen oportunidades importantes que no debiesen desaprovecharse y pasan todos los filtros financieros y comerciales. Así y pasado el tiempo, el equipo trabaja en múltiples frentes con igual importancia para todo y con un core business cada vez más difuso.


Señales de falta de un Plan Estratégico

La imitación juega un papel importante.

La actividad de la competencia actúa como un poderoso faro para aquellos equipos que carecen de definiciones estratégicas sólidas. Estos equipos se dejan llevar por la imagen de nuevos productos o campañas, así como por los comentarios del mercado acerca de ideas o tendencias, siendo reactivos ante lo que creen puede dar resultados.


Aparecen las agendas personales.

Es que ante la falta de un propósito compartido, las personas ambiciosas e inteligentes, que requieren ideas rectoras en sus vidas, acuden a sus agendas personales. El problema con esto es que la falta de objetivos en común es la principal causa por la que los equipos de alto desempeño entran en dinámicas destructivas.


En resumen, la ausencia de un Plan Estratégico puede generar consecuencias adversas y complejas para una empresa. La falta de dirección a largo plazo puede llevar a una menor competitividad, dificultad para adaptarse a cambios y la pérdida de clientes y talento.


Es esencial que las empresas reconozcan tempranamente las señales de la carencia de un plan estratégico, como la falta de alineación en los equipos, discusiones reiterativas sobre temas fundamentales y la tendencia a imitar a la competencia en lugar de tomar decisiones fundamentadas.


Para evitar problemas, las organizaciones deben superar obstáculos como la falta de tradición en la planificación, enfoque en resultados inmediatos en lugar del pensamiento a largo plazo, llegada de ejecutivos con enfoques aislados y líderes que no valoran la planificación estratégica. Un enfoque sólido es esencial para el éxito a largo plazo y la coherencia en un entorno empresarial dinámico.


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