• Mauricio Castro Figueroa

¿Cómo "nivelar la cancha" y salir adelante en tiempos de crisis?


La crisis ha impactado profundamente en la economía de Chile. En la actualidad, en materia de negocios las Pyme son las más afectadas como así también los emprendedores y microempresas.


Si bien se encuentran vigentes diversas iniciativas y planes de incentivo y apoyo al comercio, al empleo, la capacitación, etcétera, tanto de origen público como privado para este segmento; lo cierto es que aun así la recuperación se les presenta a futuro como un difícil camino comparado con las grandes empresas que cuentan con “mayor espalda” para hacer frente a la debacle.

Fuente: www.gob.cl


Por ello, buscando una salida, muchas pequeñas firmas y emprendedores creen haber encontrado una solución copiando en distintos aspectos a las grandes empresas. Pero, en lugar de salir a flote, no se dan cuenta de que así se hundirán cada vez más.


Nivelar la cancha


En este contexto, las grandes no pueden compararse con las microempresas, ni con las pequeñas, ni con los emprendedores. Existen claras desventajas para las pequeñas firmas. La cancha está inclinada y no es justamente a favor de ellas. Y esto es así porque, por ejemplo:


  1. Las pequeñas empresas tienen poco poder de negociación.

  2. Tienen escaso impacto en los precios.

  3. No pueden generar campañas o iniciativas de alto impacto.

  4. No tienen acceso (o lo tienen con un alto costo para ellas) a recursos como la publicidad o las comunicaciones.

  5. No cuentan con la misma capacidad para atraer talentos.

  6. En términos tributarios, requieren de mayores incentivos, beneficios o alivios que les permitan sobrellevar la situación y, a futuro, les facilite el camino para crecer.


En el partido de los negocios la cancha no está nivelada. Es necesario, para salir adelante tras la crisis, buscar alguna forma de poder “aplanar o nivelar la cancha”.


Y la solución no viene por el lado de imitar a quienes juegan en primera.


¿En qué nos equivocamos los emprendedores, micro y pequeñas empresas?


Uno de los errores más comunes, especialmente en contextos como el actual en el que la desesperación y/o la incertidumbre pueden llevar a decisiones equivocadas, tiene que ver con intentar pelear de igual a igual. Y cuando la pelea es con un grande lo esperable es una derrota. No se puede pelear como el más poderoso siendo el más débil.



Aquí hay un error en la concepción que a veces tiene el emprendedor o pequeño empresario respecto de la forma que elige para hacer su juego en el mercado. La primera nivelada de cancha hay que hacerla en la mente.

Es allí donde hay que construir el primer ámbito de ventaja competitiva. Entonces, es necesario tomar las decisiones con una clara conciencia de las desventajas existentes para poder crear una posición estratégica fuerte siendo realistas.


Si un emprendedor intenta simular un entorno de trabajo al estilo de las grandes empresas, abre una oficina, la amuebla, contrata personal, incurre en costos asociados a la infraestructura, entre otros aspectos, para verse bien y parecer más competitivos, sólidos, para crear una fachada, tarde o temprano esta enorme carga se tornará en su contra. Y esto es así porque está tomando una posición estratégica que no le pertenece, que no puede costear y sostener en el tiempo. Y menos viable aún es en tiempos de crisis.


Ahora es importante determinar qué funciona para uno. No recurrir a la “fórmula” que le funciona a los demás. Es importante mirar con detenimiento qué impacto tuvo la crisis en la empresa, en qué situación está el emprendimiento, qué recursos quedan aún, qué nuevas ventajas/desventajas existen, qué herramientas pueden servir, qué aspectos de la firma hay que repensar, reconvertir, sustituir o dejar sin efecto y cómo lograrlo, entre otros.


Las plataformas web pueden ser una interesante salida para activar las ventas y/o llegar a más consumidores. Está claro que los canales publicitarios a los que acceden las grandes empresas -con los costos que ello apareja- o la idea de abrir un comercio, arrendar un local y ver si funciona no son opciones de lo más viables ante la compleja situación del país.


En cambio, abrir el juego por el lado del comercio electrónico plantea un rol más activo y de mayor alcance (no sólo a nivel local) e, incluso, animarse a nuevos productos o servicios arrancando por el camino virtual y luego, en caso de estimarlo conveniente, instalarse físicamente en un lugar implica un menor riesgo e incluso tal vez una oportunidad.


Otra cuestión a tener en cuenta tiene que ver con los recursos humanos. Una firma pequeña o un emprendedor no siempre pueden ofrecer un ambiente físico de trabajo agradable (hermosas vistas y mobiliario nuevo), con proyección de carrera, con beneficios, competitivo de la misma manera que una gran empresa. Sin embargo, para crecer es importante contar con buen personal, con experiencia, formación profesional, empleados capacitados, idóneos y por supuesto, con el aporte de líderes y talentos. Pero la pulseada en esta materia la ganan las grandes empresas y en tiempos de crisis la estabilidad, los aumentos salariales, la capacitación y el crecimiento organizacional, etc., no son variables que puedan manejar fácilmente quienes no juegan en las grandes ligas.



Pero esto no significa que no existan otras formas de captar y retener personal valioso para la firma o el emprendimiento. Por ejemplo, un camino es el de brindar sistemas flexibles de trabajo. Esto podría llevar a que talentos clave para un emprendimiento, que privilegien realizar su trabajo desde su hogar o por objetivos, por proyectos sin un horario estricto y logrando los resultados esperados.


Chile no se caracteriza por ser un país que gusta mucho de la lectura (los estudios dicen que estamos arriba en comparación a Latam pero últimos en la OCDE). Se preguntó recientemente ¿cuántos libros ha leído en el último año como emprendedor? O bien ¿ha asistido a seminarios de actualización para estar al tanto de avances concernientes a su negocio? Sin embargo, la lectura es un camino clave para capacitarse, actualizarse y progresar. Y, en este sentido, Internet es de gran ayuda, fácil acceso y fuente inconmensurable de información.



Por último y no menos importante: la fuerza del emprendedor y la pequeña empresa se potencia con una forma de trabajo ordenada, estructurada, disciplinada y simple. En el caso de los OKR y Google, el mismo Larry Page dijo que haber incorporado una metodología de gestión de objetivos había sido parte de su secreto del éxito. Lea más en "Cuando John Doerr regaló los OKR a Google".


En conclusión, para luchar contra Goliat hay que ser David, pero un buen David. Es importante tomar las decisiones desde la desventaja, desde la falta de recursos, donde la creatividad es la clave y la diferenciación, una necesidad.

Hoy se trata de marcar una ventaja competitiva a partir de donde estamos, con lo que tenemos, de “buscarle la vuelta”. Para muchos, es casi una cuestión de “supervivencia” del negocio. Para las grandes empresas, la situación incluso puede brindarles oportunidades. Pero el camino no es copiarlos. La salida tampoco viene por dar un “manotón de ahogado” sino de usar la inteligencia, pensar como estratega, “setear” la mente teniendo presentes las limitaciones de un pequeño empresario sin dejar de evaluar opciones y alternativas, sin paralizarse, sin dejarse atrapar por el miedo, pensando en que el escenario futuro puede ser mejor.


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